© Agustín de Sanluca · CC BY-SA 3.0 ESPreparación física
El Rocío es un camino llano, pero no fácil: se caminan entre 15 y 20 kilómetros diarios durante varias jornadas, sobre arena y con calor. Llegar entrenado no es cuestión de ser atleta, sino de preparar el cuerpo con tiempo para disfrutar en vez de sufrir.
Reserva de seis a ocho semanas antes del camino para entrenar de forma progresiva. Empieza con caminatas de cinco o seis kilómetros y ve subiendo poco a poco hasta hacer, en las últimas semanas, salidas de quince o veinte kilómetros parecidas a las etapas reales.
La constancia importa más que la intensidad: es mejor caminar tres o cuatro días a la semana que hacer un único esfuerzo enorme y llegar agotado.
Sal a caminar con la mochila que llevarás, cargada con un peso similar, y con el mismo calzado y calcetines del camino: así descubres rozaduras y molestias a tiempo de corregirlas.
Si puedes, entrena en terreno de tierra o arena y a horas de calor moderado para que el cuerpo se acostumbre. Caminar por arena cansa bastante más que por asfalto.
Ve endureciendo los pies con las caminatas y prueba distintos calcetines y cremas antirrozaduras. Acostúmbrate a beber con regularidad aunque no tengas sed y a comer algo en ruta.
La semana previa, baja el ritmo para llegar descansado: estira, duerme bien y no hagas esfuerzos de última hora. El cuerpo agradece llegar fresco a la salida.
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Preguntas frecuentes
Lo ideal es de seis a ocho semanas antes, aumentando la distancia poco a poco. Si partes de buena forma física necesitarás menos; si no sueles caminar, cuanto antes empieces, mejor.
Se puede, pero es probable que lo pases mal: ampollas, agujetas y agotamiento son habituales sin preparación. Unas semanas de caminatas progresivas cambian por completo la experiencia.
También conviene prepararse: en bici, acostúmbrate a pedalear sobre arena y pistas; a caballo, cuida la preparación del animal y las etapas. En todos los casos, el calor exige hidratación y descanso.