Es la ruta más transitada y mediática: más del 60 % de las hermandades del Rocío peregrinan por el Camino de Sevilla o sus variantes. Parte de la ciudad y de numerosos pueblos sevillanos, atraviesa el Aljarafe y el pinar de Aznalcázar y se adentra en los arenales del interior de Doñana por la Raya Real, una amplia cañada de arena blanca.
Su hito más emblemático es el Vado del Quema, el paso del río Guadiamar, donde se celebra el «bautismo rociero» de quienes lo cruzan por primera vez —una tradición declarada Fiesta de Interés Turístico de Andalucía—. Tras jornadas de hasta 20 km diarios y la pernocta en el Palacio del Rey, todas las variantes confluyen en el Puente del Ajolí, «la puerta del cielo», antes de entrar en la aldea.
Quién lo peregrina
Triana, El Salvador, San Bernardo, la Macarena, Villamanrique y la mayoría de las hermandades sevillanas.
