Su nombre se fija a finales del siglo XIX; en el siglo XVI se conocía como «Camino de Cabezo Gordo». Fue recuperado como ruta oficial en 2016 para repartir el tránsito de peregrinos con el Camino de los Llanos, al que acompaña en paralelo.
De unos 16 km, es transitable a pie, en bicicleta, a caballo o en todoterreno, y lo usan sobre todo hermandades filiales que llegan de más lejos como vía alternativa en la entrada final.
Quién lo peregrina
Hermandades filiales de larga distancia, como vía de descongestión.
